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En este artículo quiero lanzar una lanza a favor de la ansiedad. La ansiedad es algo bueno que nos ayuda a mantenernos vivos. A pesar que se manifieste en un conjunto de emociones y sensaciones molestas nos permiten darnos cuenta de que nos encontramos en una situación potencialmente desagradable o peligrosa hacía la cual debemos hacer algo para sobrevivir. Por tanto, pretender que nuestra ansiedad desaparezca es pretender exponernos a situaciones de riesgo, como diríamos “a pecho descubierto”, sin protección.

SIN ANSIEDAD NO HAY MOTIVACIÓN

La ansiedad surge cuando deseamos algo y es posible que no lo obtengamos. Por ejemplo, si veo que corre peligro mi trabajo, pasar mis exámenes, mi salud, y yo deseo mantener mi trabajo, aprobar y estar sana, seguramente estaré inquieta, nerviosa, intranquila ¿verdad? Y esto me lleva a la acción, por ejemplo a conversar con mi jefa sobre mi situación laboral, a estudiar más y a protegerme con mascarilla y guantes para no contagiarme de covid-19. La ansiedad nos ayuda a mantenernos motivados, en definitiva vivos.

La ansiedad desde su lado más oscuro, desde ese miedo más irracional, en la mayoría de los casos, la generas tú, a través de emociones, pensamientos y reacciones físicas que entran en un círculo vicioso de evitación e irracionalidad pudiéndote llevar a fobias, pánico u obsesiones que afecten drásticamente a tu vida. Auto generar ansiedad insana, no deja de ser una buena noticia porque te da el poder de darle la vuelta.

EN EL MINUTO UNO QUE LA ANSIEDAD TOME SU FORMA MÁS NEGATIVA, PASA A LA ACCIÓN

Primero, desmonta creencias y pensamientos irracionales que no te permitan cumplir con tus deseos. Por ejemplo, no conduzco porque seguro que tengo un accidente. Las probabilidades de tener un accidente según la DGT son de 4 a 100, ¿de qué te sirve este miedo a conducir? ¿te aproxima o te aleja de la persona que quieres ser?.

Segundo, pasa a la acción. Cuando no afrontamos por miedo, este crece de forma exponencial, paralizándonos. Por tanto, exponte a esa situación cuando antes y comprueba que no pasa nada. Por ejemplo, una chica de 23 años y nunca se ha acercado a un chico por miedo al rechazo. Pues haz lo contrario, acércate a ellos, sin pretensiones de nada y sobre todo, sin dejar que las creencias irracionales se acerquen ni un milímetro a tus pensamientos. Verás que quizás algunos te rechacen y otros no, pero podrás comprobar, con el tiempo, que puedes tolerar la frustración más de lo que me creías y que esta te hace más fuerte.

Tercero, comparte con alguien de confianza y coherente lo que te sucede.

Por último céntrate en los placeres y las cosas buenas, estoy segura de que hay mucho de ello en tu vida.

De todas maneras, si observas que se descontrola en tu vida la ansiedad acude a un profesional, tiene solución.

Si necesitas ayuda escríbeme a noemifc@psicologiacoaching.life